La resiliencia está vinculada a la autoestima, así que es importante trabajar con los niños desde pequeños para que puedan desarrollar sanamente esta capacidad.

Se sabe que un niño con buena autoestima se transformará en un adulto con buena capacidad de resiliencia, por lo que estará preparado para superar los obstáculos que encuentre a lo largo de su vida.

Si queremos que nuestros hijos afronten las dificultades de la vida con fortaleza es fundamental nuestro ejemplo, no sobreprotegerles y sobre todo creer en ellos. No se trata de evitar que se caigan, sino de enseñarles a levantarse, y para ello tenemos que confiar en que ellos pueden. Por supuesto, tampoco se trata de exponerles a peligros o ambientes agresivos “para que se hagan más fuertes. Aportar seguridad y protección es necesario. Si queremos que aprendan a desarrollar la resiliencia,  algo importante que podemos preguntarles a los niños cuando tienen un contratiempo es ¿qué puedes aprender de esto? o ¿qué puedes sacar bueno de esto que ha ocurrido?

Los niños resilientes, añade esta profesional, “cuentan con las estrategias necesarias para responder a estos retos, de forma que no se quedan bloqueados ante los problemas, sino que son capaces de afrontarlos de forma sana y seguir adelante. Estas estrategias se aprenden desde la infancia y se van desarrollando a lo largo de la vida”.

1- Enseñar a ser resilientes desde la cuna 

Al igual que las cosas importantes que hemos aprendido en la vida, a ser resilientes, también se enseña desde pequeños. Incluso desde bebés. 

Los niños muy pequeños acaban de aprender a caminar y hablar y es posible que no sean capaces de expresar sus ansiedades y temores. Observa en tus hijos señales de miedo y ansiedad que no puedan ser capaces de expresar con palabras.

2- Responsabilizar(les) de sus actos

Poner el foco en lo que hacen y no en los demás. Es fundamental que sepan que ellos son los que llevan el timón de su vida, que ellos son responsables de la cosas que pasan.

3- La confianza es la clave 

Para ellos es ideal brindarles comprensión, optimismo, buen humor, afecto y ayudarlos a aceptarse y confiar en ellos mismos. Por el contrario, aquellos niños que son maltratados, humillados o incomprendidos son menos propensos a conseguir enfrentarse sanamente a los conflictos.

4- Hablar en familia y con la familia

Hay que enseñar y animar a los hijos a hacer y tener amigos. Al mismo tiempo, hay que desarrollar una red de apoyo familiar fuerte para que  se sientan amparados y aceptados.

6- No sobrepoteger

Si queremos que nuestros hijos afronten las dificultades de la vida con fortaleza es fundamental nuestro ejemplo, no sobreprotegerles y sobre todo creer en ellos. No se trata de evitar que se caigan, sino de enseñarles a levantarse, y para ello tenemos que confiar en que ellos pueden. Por supuesto, tampoco se trata de exponerles a peligros o ambientes agresivos “para que se hagan más fuertes. Aportar seguridad y protección es necesario.

Que ellos experimenten lo que pueden hacer. Y si a veces las cosas no salen como uno quiere, calma, porque “no pasa nada por sentir emociones negativas”, insiste la doctora en psicología. Es importante que los niños las tengan para ver cómo pueden cambiarlas y sacar el lado positivo de la situación, ya que en la vida se enfrentarán muchas veces a cosas que no les gusten.

7- Ayudar, no resolver

Es bueno que los padres pregunten cómo podrían resolver según qué cosas les hayan pasado. Si un niño esta mal por algo que le haya pasado, es bueno que los padres les pregunten que le ha pasado para estar en esta situación y apoyarlo para ayudarles a superar esta situación, como guía para que ellos puedan resolver su problema.

8- Contribuir a un mundo mejor

Lo más importante, se deben sentir importantes en este mundo, en su grupo de amigos, comunidad, familia... Deben sentir que son parte de la comunidad que los rodea y cualquier cosa que hagan que puede ayudar a formar un mundo mejor.