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Familias con un hijo con TDAH

Familias con un hijo con TDAH


Los padres de los niños con TDAH necesitan también mucho apoyo porque suelen sentirse desbordados

Las familias con hijos diagnosticados de Trastorno por déficit de atención (TDA) o Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) viven una situación de desgaste muy acusada. Están preocupados por las dificultades que se encuentran en la vida cotidiana con sus hijos y también por cómo proyectan la imagen de sus hijos en el futuro.

Pongámonos en la piel del niño. Es un niño que se despista con facilidad, que le cuesta seguir el hilo de las lecciones que escucha. Tiene dificultades para estructurar la información, organizarse la tarea y planificarse en el tiempo. Se le pierden sus cosas continuamente, aquello de lo que se tiene que acordar todos los días. Es consciente de que está “en las nubes” pero, muchas veces, ni siquiera puede expresar en qué nubes está. Busca satisfacer sus necesidades en el aquí y el ahora. Nos lo explica María Chamorro Ortiz, psicóloga de Grupo Doctor Oliveros

Se frustra con mucha facilidad, muestra dificultades evidentes para sostener la espera y tolerar esa frustración. Reacciona emocionalmente con rabietas, con gritos y, en algunas ocasiones, pegando a los padres.

Pongámonos en la piel de los padres. Los padres se sienten sobrepasados, sus hijos no les hacen caso, repiten muchas veces las rutinas de todos los días (“coge el abrigo, acuérdate de llevar la agenda”). Sus hijos tienen un rendimiento académico más bajo del esperado, no por falta de capacidad intelectual, sino porque olvidan que tienen un examen o no les da tiempo a estudiar ya que no tienen bien consolidado el registro del tiempo. En muchas ocasiones los padres ejercen de profesores particulares, lo cual no les corresponde. Esto supone un desgaste muy fuerte en su rol de padres y la vivencia de impotencia para sacar adelante la educación de sus hijos (“ya lo hemos probado todo”).

Ante esta situación, los padres acuden al especialista, al psicólogo, al neurólogo o al psiquiatra, muchas veces alertados desde el colegio, cuando la conducta del niño empieza a condicionar su rendimiento académico y sus relaciones sociales. Algunos padres expresan el “alivio” que supone que un especialista haya puesto nombre a lo que le pasa a su hijo. En la psicopatología infantil el diagnóstico de TDA y TDAH es, desde hace años, el más prevalente. Es importante tener en cuenta que hay muchos diagnósticos de TDA o TDAH pero detrás de cada diagnóstico, hay un niño que sufre, que tiene sus propios rasgos de carácter, su biografía y su contexto familiar y social. Cada déficit de atención es particular y único. Muchas veces los niños atraviesan situaciones difíciles: duelos, separación de los padres, dificultades en las relaciones interpersonales, dificultades en el aprendizaje... Todas estas situaciones pueden dar lugar a una sintomatología compatible con el diagnostico TDA o TDAH, pero la ayuda a cada una de estas situaciones es singular. Los cambios profundos y a largo plazo van a venir desde la ayuda del contexto y desde la ayuda psicoterapéutica.

Puede leer el artículo completo en: https://www.larazon.es/familia/que-les-pasa-a-las-familias-que-tienen-un-hijo-diagnosticado-de-tda-KD17727386